Un vino rústico pero de encanto seductor es la variedad País de la región del rio Itata. Fuerte e ideal para acompañar carnes blancas y las famosas longanizas de Chillán, las afamadas Pincheira. Sin embargo, hay otra variedad de embutidos que a mi personalmente me parecen excelentes: las desconocidas longanizas de Don Pascual, y sobre todo sus maravillosas prietas, las cuales es mejor comer sin pensar sobre su sanguinolento origen.
Aliñadas con orégano, ají de color –picante molido a veces ahumado al fuego de la leña- y con poca grasa, las longanizas son excelentes bajo el parrón de la casa patronal de la familia Carrasco, quienes se reúnen en su campo de viñas y ríos serpenteantes en el corazón de la la zona central de Chile.
Los calores del verano vienen acompañados de largas siestas pero al caer la tarde; la familia se reúne en torno a una copa de vino, blanco o tinto, rústico y básico pero con cuerpo y buena terminación de boca, persistente y bien constituido. El encargado de estos mostos, Sergio Carrasco Crovetto, viaja frecuentemente desde la ciudad de Concepción para supervisar a lo largo del año la correcta fabricación de los pipeños. Su familia le apoya en todo, desde la poda pasando por la cosecha y la vendimia que se realiza en la bodega de la casa patronal. A fines de Abril, a veces acompañados de las primeras lluvias, las bayas son seleccionadas y molidas artesanalmente en los lagares. Bromas y alegría se entremezclan con el intenso olor de los vinos recién mosteados.
Fotografia: Viña Carrasco en Santa Cruz de Cuca, Region del Itata, Chile. © rcsphoto